Monopoly: ya no es un juego
De niño me encantaba jugar al Monopoly. Siempre seguía la misma estrategia: comprar calles, estaciones y todo lo que me cayera a mano en las primeras rondas.
Aunque me quedara sin apenas dinero en efectivo, aunque los demás parecieran más “seguros” guardando billetes en su caja.
Me gustaba ver cómo poco a poco me iba haciendo con esas casillas.
Cada vez qu…


